viernes, 12 de diciembre de 2014

Qué raro




Esta canción la escribí a raíz de de la famosa reunión de las Azores.
Aznar, Bush y Blair, que para mí son ¨El trío Cadavera¨, no han pagado por el engaño de las armas de destrucción masiva y las matanzas desde 2003 hasta 2010 y, lo que aún colea. Tendrían que haberlos juzgado por crímenes de guerra, como a tantos otros, pero, ahí están.

Puede que sea una canción con tufo a protesta, pero eso me trae al pairo. Antes puede que tuviera mis reparos en esta cuestión, ahora sólo sé que la historia debe estar bien contada y la música no debe desmerecerla, sino todo lo contrario.
Otra cosa es, que el tema te guste o no, ése es otro asunto.


Este vídeo es parte de un recital que grabó Juan Carlos Prados en Libertad 8 el 13 de Octubre de 2014.

Qué raro

Llorarán las piedras lágrimas de sangre,
crecerá la hiedra en las arenas del desierto.
Volverán los muertos a la tierra de los vivos,
ya no habrá más fugitivos perseguidos por el hambre.

Todo esto pasaría
antes de que viera el día,
un segundo de paz
en el mundo.

¿Quién se imagina
a un traficante de armas
en la cola del paro?

Qué raro.

Llorarán las madres lágrimas de piedra,
bajo los misiles, mortíferos candiles,
garabatos en el cielo.
Antes de sembrar el suelo de lamento y desgracia,
en nombre de la "timocracia",
prima de esa libertad de hierro,
que sólo con oro negro
calma su sed de guerra.

Guerra.

Aún más vieja que la tierra,
reina de los aniversarios,
estrella de los telediarios;
como una perra en celo
babea sangre y acero,
devora tanto dinero,
dinero para enterrar
el hambre del mundo entero.
Medio planeta se pudre de
hambruna cada día
el otro medio se gasta una fortuna en artillería.

La locura multimedia,
la comedia universal;
servida en mi salón,
en mi sillón preferido,
en vivo y en directo,
en muerto y diferido;
con mi batido de fresas
y mi sorpresa sin latido.
La costumbre es una arpía
que envenena con el zumo
rancio de la monotonía,
y el humano se hace humo.

Yo que soy portador
del virus de la utopía,
quiero pensar que algún día
florecerá la razón,
la redondez del melón,
junto a los árboles frutales;
en vez de minas "antipersonales",
hermosos campos de arroz;
ondulados mares de trigo,
meciéndose bajo el sol,
creciendo sobre el olvido
de tanta y tanta miseria,
de esta burda comedia
en primera plana y technicolor.

¿Cuánto tiempo pasará
antes de que vea el día
un segundo de paz
en el mundo?

¿Quién se imagina
a un traficante de armas
en la cola del paro?

Letra y música: J. Antonio Muriel

domingo, 24 de agosto de 2014

La canción del artesano




                                    
                                                       Video Juan Gamero


En una conversación de bar por la noche, me decía un chaval de unos 22 años aproximadamente, que la canción como forma de expresión ya no tenía mucho futuro.
Las canciones -me decía- tienen fecha de caducidad porque ya no dan más de sí.

Según él, estaba clarísimo que el rap era el sustituto por derecho propio de la canción; no tenía ninguna duda de que la cultura del hip hop acabaría con la tradicional manera de contar historias.
El número de canciones que se han hecho hasta la fecha es incalculable, y saber cuántas de ellas son más o menos originales es imposible.
Se han repetido secuencias de acordes, armonías y ritmos hasta la saciedad; se han copiado patrones enteros de un tema para cambiar después la melodía y que parezca original (los músicos de la publicidad son expertos en este terreno); y se han vendido muchísimos discos con canciones de mucho calado, que vienen de la fotocopiadora interior de músicos con talento pero, necesitados de una horma bien medida para hacer luego una recreación y transformar una canción en otra. En otras palabras: hay quien es un chapucero hasta para plagiar y, hay también quien es un maestro o maestra del plagio.
Precisar si es lícito o no, daría para muchas horas de tertulia y discusión, porque habría que tener en cuenta no sólo el resultado, sino la manera y la posibilidad de la coincidencia. 


El rap y la canción se nutren de la calle, por donde pasa la vida a diario; se alimentan también de los sentimientos y, según se tercie, son magníficas armas cargadas de rebeldía contra todo lo establecido, contra el poder, la oligarquía y el rodillo del estado.

El primero suele ser una ametralladora de palabras rimadas con más o menos fortuna. A mí no me emociona en absoluto, pero a veces he pegado la oreja porque hay gente que lo cuenta muy bien, aunque eche de menos cierta pausa.
El buen rapero ha de tener talento para la rima, sentido del ritmo y verbo fácil para contar. El rap no necesita melodía, y ésta, es la gran diferencia con la canción.
Una canción no puede existir sin una melodía, sea la que sea: triste, alegre, agresiva, lacónica, insustancial e incluso disfrazada de pregón, de perorata o prédica que abandona y retoma la entonación según convenga.

Dylan hace esto último de maravilla; sale y entra en el tono de tal manera que no sabes dónde está la frontera entre cantar y contar hablando. ̈Joey ̈, una canción que forma parte de ese magnífico disco que es ̈Desire ̈, es el ejemplo perfecto. 

Así que, volviendo al principio: Mientras exista alguien con la imaginación y el talento necesarios para contar de manera diferente al resto, una historia vestida con acordes y al hilo de una melodía, la canción seguirá viva.

Si no hubiéramos coincidido esa noche el ̈mushasho ̈ rapero y un servidor, ̈La canción del artesano ̈ no habría existido, la compuse a raíz de esa conversación. Por lo tanto, de alguna manera le debo cierta gratitud. 

PD: El vídeo, con su correspondiente montaje, lo hizo Juan Gamero y pertence al concierto que di en el teatro Echegaray de Málaga cuando presenté mi disco ̈Caminar ̈ en Octubre de 2011.

sábado, 12 de julio de 2014

Siempre Forges





¨ El caso del Forges es de los más notables de vocación precoz. Mientras sus amigos, allá en la primera decena de la vida, disputábamos, mirando al porvenir, sobre la superioridad de las profesiones respectivamente elegidas con irrevocable determinación –torero, notario de primera, practicante, etc.-­‐ él, que no quería entrar en polémica del rango, decía, casi sin inflexión de voz:
-­‐Yo voy a ser dibujante de historietas, y las firmaré con seudónimo: FORGES. ̈

Éste es el comienzo del prólogo, firmado por Antonio Baena, que se encuentra en el número 3 de una colección de cinco libros editada por   ̈SEDMAY Ediciones ̈, cuya primera tirada fue en 1974.


Cuando compraba el periódico todos los días, primero ojeaba la portada, después la contra portada, y antes de sumergirme en el papel, el primer chapuzón me lo daba en la página de la viñeta de Forges.
Soltar una medio carcajada y reprimirla inmediatamente, por ejemplo en el metro, me ha pasado unas cuantas veces, y el culpable era siempre Forges.
La habilidad y el ingenio que tiene para darle expresión a sus actores con un trazo mínimo, y que se corresponda esa expresividad con lo que dicen es lo que lo distingue.
Los Blasillos, Mariano el burgués, las viejas, los náufragos; el matrimonio en la cama y las conversaciones (a veces muy cortas, pero geniales), donde la señora ridiculiza al ya de por sí ridículo marido ( a veces ocurre al revés); todos y cada uno de
los personajes creados por Forges tienen una gracia irrepetible.
Esa retranca tan suya le permite ridiculizar al político de turno y también ensalzar al más pringao, sin perder de vista el humor; ese sentido del humor que lo hace distinto.
Publicó su primer dibujo en 1964 en el diario Pueblo, y aún sigue inventando historias para nuestra suerte. Ahora, mientras escribo este post y busco en internet viñetas nuevas, me está alegrando la tarde.
Me ha hecho la vida más llevadera en algunos momentos, y eso, es impagable.
Espero que su inagotable ingenio siga así por mucho tiempo, porque las personas como usted nos hacen mucha falta, y más con la que está cayendo.


Un chupito a su salud y muchas gracias maestro Forges. 




miércoles, 2 de julio de 2014

Lonnie Johnson: El tapado.









Cuando me salió al paso este músico, andaba yo buscando referencias de otro al que le tengo especial devoción: Django Reinhardt.
Para mi sorpresa, este magnífico y muy particular guitarrista belga, junto a otros no menos ilustres como son Charlie Cristian, T-­‐Bone Walker, B. B. King o el mismísimo Robert Johnson, de una manera u otra, no pasaron por alto, sino todo lo contrario, la forma de tocar de Lonnie Johnson.

La influencia de este guitarrista, compositor y cantante de blues, sobre varias generaciones, fue tan sutil como su propia manera de tocar. Sus riffs de guitarra eran nuevos y de cosecha propia, o sea, carne de copia para el resto.
Su primer instrumento fue el violín, además también tocaba varios instrumentos de cuerda y, con el piano, intervino en numerosas grabaciones.
Era elegante sobre el escenario y fuera de él, y su coherencia le alejaba de cualquier tipo de estridencia o maniobra fácil para venderse.

El mismo se definía como un bluesman urbano:   ̈ Yo canto blues de la ciudad ; mi manera de cantar no guarda ninguna relación con la zona del país de la que procedo ̈ , ( del libro   ̈ Solamente Blues   ̈. La foto de la portada de este voluminoso ¨documento¨ de 432 páginas –que tengo la suerte de tener­‐, es la que aparece arriba ).

Hizo un gran número de discos, sólo con la compañía   ̈ Okeh Records   ̈ grabó 65 discos.
Su historia está llena de altibajos, con tragedia familiar incluida. Se buscó la vida al margen de la música cuando la Gran Depresión de 1929, (ya tenía discos grabados y era conocido) y, con toda la dignidad del mundo, volvió cuando
pudo sin ocultar absolutamente nada. Tocó con músicos buenísimos que lo querían en sus orquestas y discos ( L. Armstrong, D. Ellington, etcétera ), aportando siempre modernidad y renovación sin perder su esencia como músico. Fue una pieza fundamental en la evolución del blues desde principios del siglo XX hasta su muerte.
Si buscáis en Wikipedia veréis que, en comparación con la biografía de Robert Johnson, la de Lonnie es bastante más escueta.
La leyenda que rodea al primero (pacto con el diablo, amoríos; su muerte a manos de un marido celoso...), vende y agiganta al músico por encima de su propia realidad.

Esto es algo muy goloso para los loros de turno, y es también, la razón por la que no se trata igual a uno y otro a la hora de situarlos en la historia.
No trato con esto de restarle ni un ápice de su talento. Robert Johnson se convirtió en un magnífico guitarrista de blues (si escucháis algún tema en Youtube, podréis oír algo parecido a dos guitarras, cuando era él solo el que tocaba); y se le reconoce como pieza importantísima en el desarrollo y progresión de esta forma de expresión.

Así que dejaré para otro post mi opinión sobre el músico y también sobre el personaje; dos cosas distintas, aunque el lazo que las une es bien consistente.
 Hay mucha tela que cortar en este asunto.

En el vídeo verán al protagonista de este parlamento. No he conseguido averiguar de cuándo es, pero suena muy bien para la época ( puede que a principios de los 60 ), teniendo en cuenta que hay un solo micro para voz y guitarra.
Para terminar, no se puede quedar en el tintero decir que Lonnie Johnson, aparte de tocar varios instrumentos, era un buen letrista. Con el ejemplo que pongo me pregunto si se le debe seguir poniendo límites al termino   ̈cantautor ̈ .
Otro asunto no menos interesante. 


̈Crowin Rooster Blue ̈

¿ Por qué creéis que canta el gallo 
cada mañana al amanecer ? (2) 
Para que los chulos sepan
que los hombres trabajadores

se ponen en marcha.

Nos levantamos antes de que salga el sol, 
trabajamos como esclavos
dieciséis horas al día. (2)

Pagamos el alquiler de nuestras casas 
y la factura de la tienda de comestibles. 
Y los chulos se llevan el resto
de nuestras pagas.

Hombres tenemos que estar unidos; 
¡hay que hacer algo!
Nosotros conseguimos dinero 

mientras los chulos se lo pasan bien.
Y cuando lo único que hay son facturas 
del alquiler de la casa
y la tienda de comestibles,
ni hay dinero ni diversión. 


Lonnie Johnson

domingo, 15 de junio de 2014

¿ Cuánto me cobra por tocar ?

¿Cuánto me cobra por tocar?

                                           Foto: José Luis Álvarez
                                       
  • -­‐  Buenas, soy fulano de tal, le llamo para saber si tendría alguna fecha libre en su sala.
  • -­‐  Bueeeno..., es que, bla, bla, bla...
  • -­‐  Sí, sí, si ya sé que la cosa está muy mal, no se
    preocupe, lo que quiero saber, aparte de la fecha es ¿cuánto me cobraría por tocar en su local? Si no es muy caro, o mejor aún, si se lo pudiera pagar a plazos, no sólo estaría encantado y agradecido, sino que además, sería un honor para mí haber actuado ahí... en su local. 
      
    Esto que cuento, era una ̈broma ̈, algo que yo proponía hace 2 ó 3 años, cuando me encontraba con algún colega, a tenor que cómo se estaba poniendo el asunto de la música en directo.
    No sólo era un cuento entre colegas, alguna vez se lo pregunté a quién me contaba una milonga y me proponía  ̈alternativas ̈ (peregrinas alternativas), para actuar en su local.
    Hoy, aunque parezca mentira, aquella tontería es una realidad como la copa de un pino.
    En algunos locales tienes que comprar un mínimo de entradas si quieres trabajar; en otros, me consta (no por experiencia propia) que no te pagan si no superas un mínimo de clientela, lo poco que se recaude se lo queda la sala y, si no vas tú, irá otro, siempre hay alguien que se conforma con menos o con nada.

    En los teatros pequeños y auditorios de casas de cultura, de los que hay un buen número en pueblos y municipios, te piden un alquiler de entrada, pase lo que pase. No importa que el teatro esté la mayor parte del tiempo sin actividad alguna.





Y, para colmo (es esto lo que me ha hecho escribir este pergamino), me entero de que en Málaga –tenía que ser Málaga-­, en algún local aparecen inspectores de la Seguridad Social para comprobar si los músicos de turno están dados de alta como autónomos o, están afiliados a esa entidad:


  • ¨-­‐  Mire usted, señor inspector, esto es lo que he ganado hoy: 40 pavos. Dentro de 15 días tengo otro bolo, y no sé, no sé yo si... bueno, puede que saque 60. A ver si con algo de suerte a final de mes puedo reunir los 256 € de autónomos.
  • -­‐  Lo siento pero le voy aponer un multa de 3000 del ala. Esto no es afán recaudatorio, es que la   ̈ATPATF ̈ ( Aquí Te Pillo Aquí Te Fundo), de la que por cierto, vivo yo y unos cuántos más, no está dispuesta a consentir más economía sumergida; está usted defraudando y es un ilegal.
  • -­‐  Pero hombre, que las cuerdas de la guitarra (que por cierto me costaron una pasta), no se las cambio desde que eran de tripas; mire, no es broma, un nudo en la quinta y tercera cuerda. Ya me llaman ̈ ̈ El desafinao ̈.
  • -­‐  Ése..., no es mi problema, joven.
  • --  Joven lo será usted, yo tengo 60 años y vivo con este oficio desde hace 45; no como otros que yo me sé.¨

    Así que, viendo cómo está el patio y, como no tengo un bufete de abogados pastosos (de pasta gansa), para que me aconsejen que pague cinco millones o lo que sea menester, para no ir al talego; me estoy preparando para ampliar el margen. 
    Como se puso de moda hace un tiempo, en estas
    fechas, dar conciertos en las terrazas de los hoteles, ahí me tenéis, con el último modelo de amplificador de guitarra. Hace juego con el entorno y puedo estar horas y horas en un rinconcito, casi sin molestar, por una módica cantidad diaria. El sonido es un poco  ̈macetero ̈, pero, voy a ser un músico legal, si no me trinca un inspector de Sanidad echando un pitillo de esos de plástico, en un descanso de cinco minutos en una esquinilla de la terraza de turno.






jueves, 29 de mayo de 2014

Más que una canción

No me dejes a solas



Por razones que contaré en otro momento, a principio de los ochenta, tuve que cambiar la manera de tocar la guitarra.
La pretensión de fusionar las influencias de Andalucía con otros paisajes sonoros, se fue al traste cuando ya llevaba mucho camino recorrido.
La solución era difícil y sencilla al mismo tiempo: si quería seguir contando historias con una guitarra, tenía que renunciar a la fusión y abrirme a la posibilidad de tocar de otra manera, porque la bulería o incluso la sencilla rumba ya no estaban a mi alcance.

Una vez que encontré la hebra, fui tirando del hilo y compuse después un buen manojo de canciones; aunque, a la guitarra no le pude dar lo suyo con cierta garantía hasta pasados unos años. Nunca sabré si fue para peor o mejor, pero, aquí estamos.
Este vídeo es un pequeño homenaje a ese tiempo y a esta copla que se cruzó en mi camino. Es parte de aquellas primeras canciones que hice entonces, mientras le seguía el rastro al sueño de continuar en este oficio tan bonito como puñetero.

Es más que una canción para mí, es la prueba evidente de que es difícil que te paren si estás convencido de lo que quieres.

lunes, 19 de mayo de 2014

Ya está aquí la levantera


Foto: J. A. Muriel


La luna preñada de Tarifa se desliza sobre un levante salado y brutal; un levante animal que aúlla a través de las rendijas.
Un viento insomne, desatado e insaciable ulula por las solitarias esquinas, al tiempo que riza las olas mestizas del Estrecho en esta extraña madrugada de Mayo.

No quiero estar en otro lugar.
No cambio por nada el placer de oír el incesante y milenario gemido del aire arañando puertas y ventanas.
Mientras la mágica luz primigenia de la luna mece la cuna donde se agita el viento, me detengo en el vértice mínimo del tiempo, y por un instante, una décima eterna de segundo, puedo sentir que este viento nativo no va solo.
Cuando despierta y se despereza en su cueva invisible, con el primer soplo, comienza la brisa que anuncia el carnaval. A medida que se encabrita van despertándose todos los fantasmas que en vida poblaron este trozo de tierra y sus alrededores.
Un cortejo de proporciones tremendas, una fiesta espectacular de disfraces, se va extendiendo desde más atrás de ¨ Yazira Tarif ¨ hasta más allá de  ¨Baelo Claudia¨.
A la vez que oigo los matices de la melodía salvaje del viento, creo escuchar en las voces soterradas de sus antiguos habitantes, los cánticos que precedieron a nuestras canciones de hoy.
Fusión y amalgama de civilizaciones y razas luchando entre sí por este trozo de tierra.
A veces pienso que no es el viento quien las agita, sino que es al revés: son las almas sin pena, las que decidieron quedarse en este lugar privilegiado de luz cambiante y playas inmensas, las que embaucan al viento y lo utilizan como un instrumento para decirnos que éste es su territorio.

No, no estaría en otro sitio mejor que aquí, donde la hipnótica y postiza luz de la luna acaricia lentamente el lomo de un levante irascible y poderoso. No lo estaría.


Pd: En Tarifa (donde por cierto, no se cae ni  una teja), cuando viene el Levante, se puede oír a cualquiera decir: ¨ ya está aquí la levantera ¨.

Dedicado a Marian y Henri.







lunes, 5 de mayo de 2014

Crónica de María Gracia

 Crónica de María Gracia Correa del concierto que compartimos Mª  José Hernández y un servidor y que pertenece al festival ¨Abril para vivir " en Granada. Este festival lo organiza y coordina magníficamente, cada año,  JuanTrova.


http://www.cancioneros.com/co/6220/2/juan-antonio-muriel-y-maria-jose-hernandez-viviendo-abril-por-maria-gracia-correa

lunes, 21 de abril de 2014

La música callejera



   La música callejera



  



Vídeo: José Luis Martínez 


 Cuando hice esta canción (forma parte de una trilogía, pero ésa es otra historia), no podía imaginar que los músicos de la calle tendrían que pasar un examen para demostrar su talento.

 Uno de estos ¨ repeinaos ¨ que pertenece a la ¨ Real y Venerable Cofradía de la Santa Botella ¨, en una rueda de prensa, decía algo así como que a los artistas callejeros había que exigirles un mínimo de calidad artística. Semejante majadería sólo podía salir de semejante personaje.

He visto a un hombre destrozar una canción con una guitarra a la que le faltaban dos cuerdas, y por lo que escuché le sobraban las otras cuatro.
A este improvisado cantante no le hacían falta las dos cuerdas ni tener más talento, le hacía falta comer; pero, según el repeinao, no tendría que estar en la calle incordiando porque para eso están los miles de puestos de trabajo que el gobierno de su partido está creando, con unas condiciones laborales más que ventajosas para quien de verdad quiera trabajar.

He visto y oído cómo alguien liquidaba, finiquitaba, licuaba -porque hacía un calor supremo-, una y otra vez esa maravilla que es ¨ La Cumparsita. Lo hacía con un acordeón del que le sobraba toda la parte izquierda, ya tenía bastante el hombre con acertar con las teclas de la derecha. Y no sólo tenía ese inconveniente, tenía
también que abrir y cerrar el fuelle con el calor que hacía y con la
debilidad propia del que posiblemente comía lo justo. Estaba allí sin saber tocar, haciendo el paripé y aguantando la
mirada asesina de un camarero que ya lo había echado más de una vez; cosa por otro lado bastante lógica.


Si estás ocho horas yendo, viniendo y aguantando los caprichos de cada parroquiano, o lo que es lo mismo, haciendo kilómetros como un boomerang de a pie que lanzan desde la barra, y encima, oyes como asesinan de manera repetitiva a ¨ La Cumparsita ¨ y,
para colmo eres argentino, no es de extrañar que quieras matar al del ¨ acordeón-martillo ¨, por muy necesitado que esté.


Las aceras, las plazas, el metro, etcétera, están pobladas como nunca de personas que se buscan la vida de muchas maneras, y una de ellas es haciendo  música o destrozándola.
Todos hemos visto músicos y cantantes callejeros estupendos; algunos muy buenos, otros malísimos y otros que son meros intrusos que no ven otra salida y se agarran a lo primero que suena, a lo primero que se les cruza por el camino. Es simplemente una cuestión de necesidad básica.

El aura de romanticismo que aún envuelve a algunos músicos callejeros, poco a poco se va diluyendo en la misma proporción que se multiplican por las aceras. 
No es raro ver  una discusión por la posesión de una esquina, y mucho menos raro es el uso del amplificador. Esto último es tirar piedras sobre tu tejado, es la excusa perfecta (si es que la necesita), del ayuntamiento para decidir quién sí y quién no. 



Pero si para tocar en la calle hace falta un carné  que les dé legitimidad como músicos, primero, la Sra. Botella debería mostrar sus credenciales donde diga que su elección como alcaldesa goza de la legitimidad suficiente como para estar en ese puesto.
Y, aunque eso fuera posible -cosa que como todos sabemos no lo es-, cualquier persona que trate de buscarse la vida, ya sea tocando una botella de anís o un arpa de boca con un chupa-chup en mitad de la calle por unas monedas, tiene más derecho a
hacerlo antes, de que los miembros de toda la ¨ Real y Venerable
Cofradía de la Santa Botella ¨ en pleno, ocupen sus respectivas  poltronas.


Este vídeo ilustrativo y bonito lo hizo José Luis Martínez.
Su blog sobre la canción de autor es una maravilla.

Ésta es la dirección: 



http://alaorilladeunaguitarra.blogspot.com.es/














viernes, 18 de abril de 2014

Crónica de un agradecimiento







Después de ver por primera vez la triste noticia de la muerte de Gabriel García Márquez, a través de Alejandro Romano en Facebook, he puesto en los comentarios que soy uno más de sus muchos deudores.

Es  mucha la deuda que tenemos todos con él.

Yo le debo a este hombre, no ya el placer y la diversión de la lectura, sino que también le debo el aprendizaje.

La manera que tiene de contar historias es única, original y una fuente inagotable de ingenio. Y digo tiene porque, cada vez que lo lea descubriré de nuevo y como nuevo, lo que creía que ya me había contado. Seguirá reinventándose como si las palabras se germinaran unas a otras para contarme de manera diferente cada vez, la historia que ya conozco.

De todas las cosas buenas que nos deja, hay una que a mí no sólo me sirvió de recreo, sino que también me ayudó a salir de algún agujero, esa cosa se llama imaginación.

He pasado por muchas etapas y he utilizado muchos recursos  para escribir canciones si no salían con la fluidez que esperaba. Son trucos de oficio que a veces me han dado resultado. Uno de ellos era dejar de intentarlo y ponerme a leer, ya fuera poesía, relato o lo que encontrara a mi paso por las estanterías; de esa manera dejaba de darme contra la pared una y otra vez, al mismo tiempo, cambiaba de tercio y llenaba el depósito.

Pues bien, uno de los libros que con más asiduidad me salían al paso en esas ocasiones era ¨ Cien años de soledad ¨.

Lo bueno es que me enganchaba; lo malo es que no volvía al tajo, precisamente por lo bueno.

Daba igual por donde lo abriera, ahí estaba la magnífica e imaginativa historia de la familia Buendía.

Otro relato que me enseñó  -por si se me había olvidado-, a sacarle el jugo a las palabras cuando parece que ya está todo contado fue ¨ Crónica de una muerte anunciada ¨.

Empieza así: ¨ El día en que lo iban a matar, Santiago Nasar se levantó a las 5,30 de la mañana para esperar el buque en que llegaba el obispo ¨.

De entrada, te dice lo que va a suceder al final del libro y, por si no te has enterado, continúa todo el relato de manera magistral, diciéndote que lo van a matar. Cuando llega el final, cuando piensas que no hay sorpresa que valga, el Sr. García Márquez nos regala una muerte sorpresiva y nueva, como si no lo hubiéramos sabido antes. Eso es malabarismo.



D. Gabriel, este joven músico de 45 años de  oficio; que aún aprende y trata de juntar palabras para contar historias, le está profundamente agradecido por las que usted me cuenta cada vez que me sale al paso en mitad de la noche y al compás de todo el silencio que se merece.

Buen viaje y muchas gracias.







jueves, 10 de abril de 2014

Mi yo-yó






                                    
                                       Vídeo: Javier Batanero


Mi yo-yó

Dedicarle una canción a ese loro que vive conmigo; a ese personaje incansable que pulula por mi cabeza con total impunidad, y que –esto es lo peor-, me cuestiona cada vez que le da la gana, no fue una buena idea. Cuando terminé el tema se creció, y anduvo un tiempo insoportable.

Ésta es de las pocas canciones que hice en una tarde y media.

Comencé con el clásico juego de dejarme llevar por lo que aún no existía y, cuando me di cuenta, tenía la canción casi entera: letra, melodía, compás y estructura. El ¨casi¨ es porque ahí faltaba el porqué; un último toque, el pegamento que le diera coherencia a lo que a todas luces era totalmente incoherente.

No encontraba la manera de resumir todo en algo fácil, simple, sencillo, o lo que es lo mismo, en un estribillo.

Dejé  la puñetera canción (pueden llegar a ser muy puñeteras cuando juegan al gato y al ratón contigo, hasta que las encuentras), para seguirla en otro momento.

Al día siguiente volví a tantear el terreno, pero sin éxito ni perspectivas. Como ya llevaba unas dos horas en el tajo, decidí parar.

Fui a la cocina a prepararme un té, y mientras me entretenía en este menester ( suelo hacerlo con la dedicación que se merece, sobre todo si es un buen té) pensé, por primera vez en mi vida, que componer era muy parecido a jugar con un

yo-yó:  lanzas el disco y lo recoges,  lo vuelves lanzar y vuelta a empezar, y así, hasta el infinito.

Luego la idea se fue extendiendo hasta llegar a la conclusión de que todo el mundo llevamos dentro un yo-yó que no paramos de tirar y recoger hasta la saciedad. Pensamientos yendo y viniendo sin tregua ninguna, que lanzamos y recogemos una y otra vez hasta caer exhaustos. Una trampa mortal.

Pues bien, estaba en yo con mi yo-yó, cuando caigo del olivo y, me doy cuenta de que su nombre y mi pronombre son tal para cual.

En un segundo mágico todo encajó. Ahí estaba, era tan simple, tan tonto y al mismo tiempo tan redondo, que supe de inmediato que ése era el resumen, el pegamento y la guinda.

Estoy convencido de que fue mi otro yo, (el que me vigila ahora) precisamente él, el que me atrajo hacia la cocina con la sabrosa idea del té. Una vez allí, con la distracción y el relax se encargó de que viera yo, o sea éste que escribe, lo que él ya había visto mucho antes.

Es a él a quien se le ocurren las cosas; después se evapora y yo lo que hago es trabajar.



El vídeo es un ingenioso trabajo de Javier Batanero que en su momento hizo. Otro chispazo.












martes, 8 de abril de 2014

La orquídea y la luz prestada.







La orquídea y la luz prestada.



En la cristalera del ático que está frente a mi casa, se refleja el sol cada tarde. No dura más de cinco minutos; metro y medio de cristal no dan para más.

La luz que entra como una saeta en mi salón y mi estudio, es extraña; es una luz velada, llega con un brillo disminuido y opaco: una luz prestada.

Es también, una luz exclusiva. El sol cruza por encima de la calle y, poco antes del mediodía, mi fachada está en la sombra.

No entra siempre a la misma hora, cambia lentamente a medida que pasan los días y se irá diluyendo hasta el próximo otoño. 

Las dos únicas maneras que tenía de cazarla era con un vídeo o con una fotografía.

Con un vídeo me parecía demasiado ventajista. Sería como el cazador que no sólo juega con la ventaja de utilizar un arma de fuego, sino que además, lo hace con una mira telescópica perfectamente calibrada. Tremenda hazaña de las dos maneras.

La fotografía era lo suyo; era jugar a tres bandas con poco margen de error. Quizá saber que no disponía de tiempo y que tendría que esperar al día siguiente, si no se daba bien, tenía ese punto y aparte que merecía la ocasión.

Mientras ponía y quitaba objetos, buscando alguna cosa que me sirviera para ese momento, no me daba cuenta de que lo que pretendía, ni más ni menos, era atrapar esa luz extraña y plomiza. Necesitaba un cebo.

Una de las veces que fui al salón a ver que encontraba, allí estaba, al lado del balcón, detrás de los cristales, como si me esperara desde días atrás diciéndome:¡Eh, que estoy aquí!

Allí estaba esa orquídea con toda su belleza.

La llevé al estudio; la preparé para la inminente cita, y, cuando la extraña luz apareció, me di cuenta de que ninguna otra cosa viva o inanimada, hubiera dado más juego, ni se hubiera compenetrado tanto con esa luz que se reflejaba en los cristales de la ventana de enfrente.



Ninguna de las dos se volverán a encontrar, ésa fue la única y última vez.

Ese momento no se volverá a repetir. Lo efímero de lo irrepetible es lo que me interesa. La inercia, la anestesia, la rutina y el letargo, ya nos lo venden a granel.  

miércoles, 2 de abril de 2014

Sobre Los Tejados





Sobre Los Tejados




Hay ocasiones en que parece que las canciones esperan desde no se sabe cuándo a que las descubras, a que las rescates del limbo en donde –tampoco se sabe-, estaban dormidas, amontonadas con otras en un interminable estado de letargo. Esto parece, claro está cuando ya existen; cuando ya tienen su propia identidad y son reconocibles.

Este tema, ¨ Sobre Los Tejados ¨ , es para mí un claro ejemplo de lo que digo, pero aquí sólo quiero comentar su procedencia, ya seguiré en otro momento el hilo de lo anterior.

Esta canción nació en uno de esos viajes, cuando ya venía de regreso a Madrid y sólo me quedaba Valladolid para terminar esa gira.

Estaba en un piso desde donde se veían un montón de tejados viejos y, sin premeditación, pero sí con alevosía, me pregunté: ¿Qué hago yo aquí?

Hay que tener en cuenta que como boquerón que soy, todavía en 1980, de vez en cuando, esta pregunta me la hacía coincidiendo siempre con que me encontraba en tierra de secano; aunque eso lo remediaba cada noche sin dilación.

No sé si afortunada o desafortunadamente, hoy me hago la misma pregunta esté donde esté; pero, con más asiduidad. O sea…

Pues bien, esta canción es de esas que se te ponen delante y no tardan mucho en dejarse conquistar.

Es de ésas que no sabes por qué hay gente que las recuerda de alguna manera especial. Es uno de los grandes y magníficos secretos de las canciones. Que así sea por siempre.

lunes, 17 de marzo de 2014

Feliz luna


                                 Foto: Justine B
Esta noche la luna llena se ha paseado por mi terraza desde que apareció hasta poco antes del amanecer, cuando Venus asomó brillante por el Este, en una persecución imposible y eterna.

Mientras que su luz concreta, redonda y luego difuminada quedaba atrapada por un tiempo sin medida en el cuerpo de mi guitarra y, como  por arte magia se dividía y multiplicaba a lo largo de todos los trastes del mástil a modo de espina dorsal luminosa, también se derramaba pero con desigual fortuna sobre otra tierra, sobre otros asuntos.

Se le calcula una edad cercana a unos 4.500 millones de años.

La pregunta sería: ¿Cuántos millones de millones de miradas tendrá guardadas en su cara oculta?

Todas las miradas la atraviesan y se quedan al otro lado, y puede que sean las miradas de lluvia las que más le llegan.

En perfecta sincronía con la madre tierra, siempre muestra la misma cara.

Alguna ¨astucia¨ se traen estas dos como para que después de tantísimas noches pobladas de un número incalculable de vidas, sigamos mirando hacia arriba, algunos con la devoción de la primera vez.

Un magnífico hechizo de quien ni siquiera tiene luz propia, pero que la utiliza como nadie.

Feliz luna llena a todos.



Escrito el 5 de Agosto de 2012.

                                Sugerencia. Es un momento propicio para sentarse ahí, con la guitarra; improvisar notas huérfanas de melodía...