lunes, 26 de enero de 2015

La canción equivocada: No seas julai







La canción equivocada: No seas julai




Éste es el tema que, según mi opinión, tenía que haber sacado en primer lugar la discográfica Zafiro  -con la que yo tenía contrato-, para promocionar el Lp ¨La luna vigila ¨.
El primer sencillo fue ¨Quién te ha visto y quien te ve ¨.

Esta ¨copla¨ tenía muy buena pinta cuando comencé a escribirla; pero, me la cargué por culpa de un estribillo excesivamente pegadizo y por lo tanto envenenado, y cómo no, por la prisa en terminarla.

No hay que tener prisa por acabar las canciones, hay que darle el tiempo que ellas mismas te dan. Puede ser una tarde o un mes; esa cosa no la entiende nadie afortunadamente.

Es un asunto este para otro ¨post¨ que, por otro lado, daría mucho juego.

Volviendo al tema: cuando firmabas con una casa de discos (yo lo hice en tres ocasiones como mínimo), dabas por hecho dos cosas: una era que la promoción, distribución, ¨marqueting¨, fotos; la elección del primer ¨single¨, etcétera, era cosa de ellos.

La otra era que automáticamente perdías el 50 % de tus derechos de autor. Se los firmabas a las editoriales que, ¨casualmente¨ pertenecían a las discográficas.

Se podía dar el caso de negociar ese tanto por ciento si anteriormente había vendido muchos discos.

En lo que yo no cedía mucho, por no decir casi nada, era en las cuestiones que concernían a los arreglos, grabación y trabajo en el estudio. Aparte de que siempre me gustaban bastante las sesiones, aunque a veces tuviera que discutir con un músico los diferentes puntos de vista que tuviera cada uno sobre el tema que, como eran míos, los defendía capa y guitarra.



En el disco ¨La luna vigila¨ , donde está ¨No seas julai¨, me ocurrió algo personal que hizo imposible que estuviera en la mezcla final.

Por suerte, allí estaban Luis Cobos (Manglis) que fue el productor y un magnífico ingeniero de sonido que se llamaba Pepe Fernández.

Pepe se nos fue también hace poco, pero dejó un trabajo excelente en numerosas grabaciones.

Para terminar, ya sabemos que la validez de cada cosa, se va situando con el paso del tiempo en el lugar que le corresponde.

Esta canción –No seas julai-, tuvo desde el principio más enjundia y más caché que la primera que sacaron, aun teniendo menos posibilidades de promoción.

Cositas del oficio.



PD: Para este vídeo sólo pude utilizar la portada de un ¨single¨ que tiene ya la friolera de 27 añitos.

Cuando he trabajado con ella para el vídeo, a veces pensaba:
¿ Conozco a este menda, el que está ahí… en la ventana? 
El tiempo es una lima.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Qué raro




Esta canción la escribí a raíz de de la famosa reunión de las Azores.
Aznar, Bush y Blair, que para mí son ¨El trío Cadavera¨, no han pagado por el engaño de las armas de destrucción masiva y las matanzas desde 2003 hasta 2010 y, lo que aún colea. Tendrían que haberlos juzgado por crímenes de guerra, como a tantos otros, pero, ahí están.

Puede que sea una canción con tufo a protesta, pero eso me trae al pairo. Antes puede que tuviera mis reparos en esta cuestión, ahora sólo sé que la historia debe estar bien contada y la música no debe desmerecerla, sino todo lo contrario.
Otra cosa es, que el tema te guste o no, ése es otro asunto.


Este vídeo es parte de un recital que grabó Juan Carlos Prados en Libertad 8 el 13 de Octubre de 2014.

Qué raro

Llorarán las piedras lágrimas de sangre,
crecerá la hiedra en las arenas del desierto.
Volverán los muertos a la tierra de los vivos,
ya no habrá más fugitivos perseguidos por el hambre.

Todo esto pasaría
antes de que viera el día,
un segundo de paz
en el mundo.

¿Quién se imagina
a un traficante de armas
en la cola del paro?

Qué raro.

Llorarán las madres lágrimas de piedra,
bajo los misiles, mortíferos candiles,
garabatos en el cielo.
Antes de sembrar el suelo de lamento y desgracia,
en nombre de la "timocracia",
prima de esa libertad de hierro,
que sólo con oro negro
calma su sed de guerra.

Guerra.

Aún más vieja que la tierra,
reina de los aniversarios,
estrella de los telediarios;
como una perra en celo
babea sangre y acero,
devora tanto dinero,
dinero para enterrar
el hambre del mundo entero.
Medio planeta se pudre de
hambruna cada día
el otro medio se gasta una fortuna en artillería.

La locura multimedia,
la comedia universal;
servida en mi salón,
en mi sillón preferido,
en vivo y en directo,
en muerto y diferido;
con mi batido de fresas
y mi sorpresa sin latido.
La costumbre es una arpía
que envenena con el zumo
rancio de la monotonía,
y el humano se hace humo.

Yo que soy portador
del virus de la utopía,
quiero pensar que algún día
florecerá la razón,
la redondez del melón,
junto a los árboles frutales;
en vez de minas "antipersonales",
hermosos campos de arroz;
ondulados mares de trigo,
meciéndose bajo el sol,
creciendo sobre el olvido
de tanta y tanta miseria,
de esta burda comedia
en primera plana y technicolor.

¿Cuánto tiempo pasará
antes de que vea el día
un segundo de paz
en el mundo?

¿Quién se imagina
a un traficante de armas
en la cola del paro?

Letra y música: J. Antonio Muriel

domingo, 24 de agosto de 2014

La canción del artesano




                                    
                                                       Video Juan Gamero


En una conversación de bar por la noche, me decía un chaval de unos 22 años aproximadamente, que la canción como forma de expresión ya no tenía mucho futuro.
Las canciones -me decía- tienen fecha de caducidad porque ya no dan más de sí.

Según él, estaba clarísimo que el rap era el sustituto por derecho propio de la canción; no tenía ninguna duda de que la cultura del hip hop acabaría con la tradicional manera de contar historias.
El número de canciones que se han hecho hasta la fecha es incalculable, y saber cuántas de ellas son más o menos originales es imposible.
Se han repetido secuencias de acordes, armonías y ritmos hasta la saciedad; se han copiado patrones enteros de un tema para cambiar después la melodía y que parezca original (los músicos de la publicidad son expertos en este terreno); y se han vendido muchísimos discos con canciones de mucho calado, que vienen de la fotocopiadora interior de músicos con talento pero, necesitados de una horma bien medida para hacer luego una recreación y transformar una canción en otra. En otras palabras: hay quien es un chapucero hasta para plagiar y, hay también quien es un maestro o maestra del plagio.
Precisar si es lícito o no, daría para muchas horas de tertulia y discusión, porque habría que tener en cuenta no sólo el resultado, sino la manera y la posibilidad de la coincidencia. 


El rap y la canción se nutren de la calle, por donde pasa la vida a diario; se alimentan también de los sentimientos y, según se tercie, son magníficas armas cargadas de rebeldía contra todo lo establecido, contra el poder, la oligarquía y el rodillo del estado.

El primero suele ser una ametralladora de palabras rimadas con más o menos fortuna. A mí no me emociona en absoluto, pero a veces he pegado la oreja porque hay gente que lo cuenta muy bien, aunque eche de menos cierta pausa.
El buen rapero ha de tener talento para la rima, sentido del ritmo y verbo fácil para contar. El rap no necesita melodía, y ésta, es la gran diferencia con la canción.
Una canción no puede existir sin una melodía, sea la que sea: triste, alegre, agresiva, lacónica, insustancial e incluso disfrazada de pregón, de perorata o prédica que abandona y retoma la entonación según convenga.

Dylan hace esto último de maravilla; sale y entra en el tono de tal manera que no sabes dónde está la frontera entre cantar y contar hablando. ̈Joey ̈, una canción que forma parte de ese magnífico disco que es ̈Desire ̈, es el ejemplo perfecto. 

Así que, volviendo al principio: Mientras exista alguien con la imaginación y el talento necesarios para contar de manera diferente al resto, una historia vestida con acordes y al hilo de una melodía, la canción seguirá viva.

Si no hubiéramos coincidido esa noche el ̈mushasho ̈ rapero y un servidor, ̈La canción del artesano ̈ no habría existido, la compuse a raíz de esa conversación. Por lo tanto, de alguna manera le debo cierta gratitud. 

PD: El vídeo, con su correspondiente montaje, lo hizo Juan Gamero y pertence al concierto que di en el teatro Echegaray de Málaga cuando presenté mi disco ̈Caminar ̈ en Octubre de 2011.

sábado, 12 de julio de 2014

Siempre Forges





¨ El caso del Forges es de los más notables de vocación precoz. Mientras sus amigos, allá en la primera decena de la vida, disputábamos, mirando al porvenir, sobre la superioridad de las profesiones respectivamente elegidas con irrevocable determinación –torero, notario de primera, practicante, etc.-­‐ él, que no quería entrar en polémica del rango, decía, casi sin inflexión de voz:
-­‐Yo voy a ser dibujante de historietas, y las firmaré con seudónimo: FORGES. ̈

Éste es el comienzo del prólogo, firmado por Antonio Baena, que se encuentra en el número 3 de una colección de cinco libros editada por   ̈SEDMAY Ediciones ̈, cuya primera tirada fue en 1974.


Cuando compraba el periódico todos los días, primero ojeaba la portada, después la contra portada, y antes de sumergirme en el papel, el primer chapuzón me lo daba en la página de la viñeta de Forges.
Soltar una medio carcajada y reprimirla inmediatamente, por ejemplo en el metro, me ha pasado unas cuantas veces, y el culpable era siempre Forges.
La habilidad y el ingenio que tiene para darle expresión a sus actores con un trazo mínimo, y que se corresponda esa expresividad con lo que dicen es lo que lo distingue.
Los Blasillos, Mariano el burgués, las viejas, los náufragos; el matrimonio en la cama y las conversaciones (a veces muy cortas, pero geniales), donde la señora ridiculiza al ya de por sí ridículo marido ( a veces ocurre al revés); todos y cada uno de
los personajes creados por Forges tienen una gracia irrepetible.
Esa retranca tan suya le permite ridiculizar al político de turno y también ensalzar al más pringao, sin perder de vista el humor; ese sentido del humor que lo hace distinto.
Publicó su primer dibujo en 1964 en el diario Pueblo, y aún sigue inventando historias para nuestra suerte. Ahora, mientras escribo este post y busco en internet viñetas nuevas, me está alegrando la tarde.
Me ha hecho la vida más llevadera en algunos momentos, y eso, es impagable.
Espero que su inagotable ingenio siga así por mucho tiempo, porque las personas como usted nos hacen mucha falta, y más con la que está cayendo.


Un chupito a su salud y muchas gracias maestro Forges. 




miércoles, 2 de julio de 2014

Lonnie Johnson: El tapado.









Cuando me salió al paso este músico, andaba yo buscando referencias de otro al que le tengo especial devoción: Django Reinhardt.
Para mi sorpresa, este magnífico y muy particular guitarrista belga, junto a otros no menos ilustres como son Charlie Cristian, T-­‐Bone Walker, B. B. King o el mismísimo Robert Johnson, de una manera u otra, no pasaron por alto, sino todo lo contrario, la forma de tocar de Lonnie Johnson.

La influencia de este guitarrista, compositor y cantante de blues, sobre varias generaciones, fue tan sutil como su propia manera de tocar. Sus riffs de guitarra eran nuevos y de cosecha propia, o sea, carne de copia para el resto.
Su primer instrumento fue el violín, además también tocaba varios instrumentos de cuerda y, con el piano, intervino en numerosas grabaciones.
Era elegante sobre el escenario y fuera de él, y su coherencia le alejaba de cualquier tipo de estridencia o maniobra fácil para venderse.

El mismo se definía como un bluesman urbano:   ̈ Yo canto blues de la ciudad ; mi manera de cantar no guarda ninguna relación con la zona del país de la que procedo ̈ , ( del libro   ̈ Solamente Blues   ̈. La foto de la portada de este voluminoso ¨documento¨ de 432 páginas –que tengo la suerte de tener­‐, es la que aparece arriba ).

Hizo un gran número de discos, sólo con la compañía   ̈ Okeh Records   ̈ grabó 65 discos.
Su historia está llena de altibajos, con tragedia familiar incluida. Se buscó la vida al margen de la música cuando la Gran Depresión de 1929, (ya tenía discos grabados y era conocido) y, con toda la dignidad del mundo, volvió cuando
pudo sin ocultar absolutamente nada. Tocó con músicos buenísimos que lo querían en sus orquestas y discos ( L. Armstrong, D. Ellington, etcétera ), aportando siempre modernidad y renovación sin perder su esencia como músico. Fue una pieza fundamental en la evolución del blues desde principios del siglo XX hasta su muerte.
Si buscáis en Wikipedia veréis que, en comparación con la biografía de Robert Johnson, la de Lonnie es bastante más escueta.
La leyenda que rodea al primero (pacto con el diablo, amoríos; su muerte a manos de un marido celoso...), vende y agiganta al músico por encima de su propia realidad.

Esto es algo muy goloso para los loros de turno, y es también, la razón por la que no se trata igual a uno y otro a la hora de situarlos en la historia.
No trato con esto de restarle ni un ápice de su talento. Robert Johnson se convirtió en un magnífico guitarrista de blues (si escucháis algún tema en Youtube, podréis oír algo parecido a dos guitarras, cuando era él solo el que tocaba); y se le reconoce como pieza importantísima en el desarrollo y progresión de esta forma de expresión.

Así que dejaré para otro post mi opinión sobre el músico y también sobre el personaje; dos cosas distintas, aunque el lazo que las une es bien consistente.
 Hay mucha tela que cortar en este asunto.

En el vídeo verán al protagonista de este parlamento. No he conseguido averiguar de cuándo es, pero suena muy bien para la época ( puede que a principios de los 60 ), teniendo en cuenta que hay un solo micro para voz y guitarra.
Para terminar, no se puede quedar en el tintero decir que Lonnie Johnson, aparte de tocar varios instrumentos, era un buen letrista. Con el ejemplo que pongo me pregunto si se le debe seguir poniendo límites al termino   ̈cantautor ̈ .
Otro asunto no menos interesante. 


̈Crowin Rooster Blue ̈

¿ Por qué creéis que canta el gallo 
cada mañana al amanecer ? (2) 
Para que los chulos sepan
que los hombres trabajadores

se ponen en marcha.

Nos levantamos antes de que salga el sol, 
trabajamos como esclavos
dieciséis horas al día. (2)

Pagamos el alquiler de nuestras casas 
y la factura de la tienda de comestibles. 
Y los chulos se llevan el resto
de nuestras pagas.

Hombres tenemos que estar unidos; 
¡hay que hacer algo!
Nosotros conseguimos dinero 

mientras los chulos se lo pasan bien.
Y cuando lo único que hay son facturas 
del alquiler de la casa
y la tienda de comestibles,
ni hay dinero ni diversión. 


Lonnie Johnson

                                Sugerencia. Es un momento propicio para sentarse ahí, con la guitarra; improvisar notas huérfanas de melodía...